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"NutriScore genera confusión. No valora el grado de procesamiento de los productos"

01/03/2021
En: elmundo.es
Digital
"NutriScore genera confusión. No valora el grado de procesamiento de los productos" RAMÓN ESTRUCH Comentar Una mujer hace la compra en un supermercado de Lisboa. PEDRO NUNES REUTERS El Front-of-pack labeling (FOPL) o etiquetado frontal se considera una buena herramienta para ayudar a los consumidores a la hora de comprar, pero éste debería ser comprensible, neutral, basado en la evidencia científica, disponible y adaptado a los hábitos alimentarios saludable de cada país. Resulta que los científicos propugnamos que todas las recomendaciones de salud deberían basarse en estudios que aporten el mayor número de evidencias científicas, por lo que a muchos nos cuesta comulgar con proposiciones basadas en criterios subjetivos y en inferencias, sin evidencias científicas directas, como sucede con el Nutri-Score . España es actualmente uno de los países con mayor longevidad del mundo y parte de este logro se debe a la dieta que seguimos, nuestra querida Dieta Mediterránea . Este patrón de alimentación ha demostrado, con el máximo nivel de evidencia científica, un marcado efecto protector sobre la mortalidad en general y la incidencia de enfermedades. Este patrón no califica los alimentos en "buenos" y "malos", sino que prioriza las raciones y frecuencia de consumo de los distintos alimentos que la componen, buscando que el conjunto de todos sea saludable, hecho que, por ejemplo, no tiene en cuenta el Nutri-Score. Respecto a los nutrientes de la Dieta Mediterránea, hay que tener en cuenta la calidad de proteínas, hidratos de carbono y grasa de sus alimentos. Al valorar las proteínas, debe valorarse su calidad y procedencia, tanto de origen animal como vegetal, cuyo beneficio es diferente, hecho que tampoco valora el Nutri-score. Asimismo, no todos los azúcares son iguales. Debemos fomentar el consumo de hidratos de carbono complejos (propio de las verduras, cereales integrales y legumbres) y huir de los azúcares simples, hecho que tampoco tiene en cuenta el Nutri-Score. Pero tal vez el punto más débil de este sistema de etiquetado es que no valora como dato positivo las bondades de los ácidos grasos insaturados, tanto los mono-insaturados (MUFA, n-9), propio del aceite de oliva, como los poli-insaturados (PUFA), como los omega-3, propios del pescado, frutos secos (nueces) y semillas de plantas (linaza, chía). Son innumerables los estudios que han demostrado los efectos saludables de tanto los MUFA como de los PUFA sobre variables de salud tan potentes como mortalidad global, mortalidad cardiovascular, e incidencia de infarto de miocardio, accidente vascular cerebral, deterioro cognitivo, enfermedad de Alzheimer, y cáncer. Asimismo, es importante la alta densidad en micronutrientes de muchos de nuestros alimentos (minerales y vitaminas), así como su riqueza en compuestos bioactivos, como polifenoles y carotenoides, aspectos que tampoco se tiene en cuenta en el algoritmo del Nutri-Score. Los polifenoles son compuestos bioactivos que sintetizan las plantas para protegerse de sus agresiones (infecciones, sequía) y los seres humanos, cuando los consumimos, adquirimos también una mayor protección frente a nuestras enfermedades más comunes, como la enfermedad cardiovascular, la diabetes, el deterioro cognitivo y el cáncer. Son precisamente los polifenoles que contiene el aceite de oliva virgen extra (tirosol e hidrotirosol) los que permitieron darle a este alimento la alegación de salud por parte de la EFSA de la UE, como hemos comentado, gracias a sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios, entre otros. Finalmente, el Nutriscore también ignora el grado de procesamiento de los alimentos, aspecto que crea todavía más confusión. La humanidad ha procesado los alimentos desde la antigüedad para mejorar las características de un producto, e incluso hacerlo más saludable, pero si el procesamiento no es el adecuado y se abusa de aditivos industriales poco justificables, por razones de calidad y salud, el alimento puede perder gran parte de su calidad nutricional y, además, desplazar de la dieta productos frescos, mucho más saludables. Existen evidencias incuestionables que relacionan el grado de procesamiento con un mayor riesgo de mortalidad , enfermedades cardiovasculares, diabetes, síndrome metabólico y cáncer. Probablemente existan otros etiquetados frontales más apropiados, como, por ejemplo, el NutrInform battery, que, de origen italiano, lo adoptaron el año pasado (2020) otros países como Chipre, Grecia, Hungría, Letonia, República Checa y Rumania. Este etiquetado se diseñó para proteger a los productos mediterráneos, que por si mismos han demostrado sus efectos saludables sobre la salud. Como dato positivo, debe señalarse que se trata de un sistema que incluye la relación de nutrientes con la cantidad recomendada de consumo diario, que debería ser la base para seguir un patrón de alimentación saludable. De este modo, el consumidor puede tener en cuenta más fácilmente la ración o raciones que debería consumir de cada alimento y así adecuar mejor la dieta a sus gustos y preferencias, sin perder sus propiedades saludables. Tenemos la suerte de haber recibido una herencia inmaterial de nuestros padres y abuelos, la dieta mediterránea, como así lo reconoció la UNESCO en el año 2010, y que, tristemente, por un largo listado de motivos estamos perdiendo. Los cambios que estamos sufriendo en nuestra sociedad nos aleja de la Dieta Mediterránea tradicional y ello se traduce en el hallazgo, de numerosas carencias nutricionales, como, por ejemplo, hierro, yodo, ácido fólico, vitamina D, calcio, magnesio o zinc. Disponemos de numerosos los estudios, como el PREDIMED (Estudio de Prevención con Dieta Mediterránea) y el CORDIOPREV (Coronary Diet Intervention with Olive Oil and Cardiovascular Prevention Study) que han demostrado con el máximo nivel de evidencia científica sus efectos protectores sobre la incidencia de la enfermedad cardiovascular y sus principales mecanismos y factores de riesgo, así como la incidencia de enfermedades degenerativas y del cáncer, además de conseguir un buen control del peso corporal y del perímetro de la cintura (adiposidad abdominal). Movámonos, pues, todos en la dirección adecuada, que sabemos que es correcta, y colaboremos en la preservación de nuestra dieta. El estudio PREDIMED es uno de los estudios más amplios realizados en Europa, en el que se ha valorado y demostrado la eficacia de la Dieta Mediterránea tradicional suplementada con aceite de oliva virgen extra y una mezcla de frutos secos (nueces, avellanas y almendras) en la protección frente al infarto agudo de miocardio, accidente vascular cerebral (ictus) y muerte de origen cardiovascular, las principales complicaciones cardiovasculares. Este estudio incluyó a 7.447 personas con alto riesgo vascular (por ser diabéticos, fumadores, hipertensos, y/o tener trastornos del colesterol, sobrepeso y obesidad, o historia familiar de enfermedad cardiovascular precoz). A estos participantes se les dividió de forma aleatoria en tres grupos de intervención: una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra (aproximadamente 50 ml/dia), una dieta mediterránea suplementada con 30 g/día (un "puñado") de una mezcla de nueces, avellanas y almendras, o una dieta baja en grasa (ni animal, ni vegetal, es decir no aceite ni frutos secos), que es la dieta que aconsejaba la Sociedad Americana de Cardiología el año 2002, cuando se diseñó el PREDIMED. Este estudio realizado íntegramente en España ha generado más de un centenar de publicaciones en revistas del máximo nivel mundial como The New England Journal of Medicine, The Lancet, Circulation, JAMA y Annals of Internal Medicine , entre otras, y ayudó a que la dieta mediterránea llegará a ser considera como una de las más saludables del mundo por el propio Departamento de Agricultura del Gobierno de Estados Unidos. La principal conclusión de este macro estudio es que la dieta mediterránea, con el aceite de oliva virgen extra al frente, reduce en un 30% el riesgo de sufrir una complicación cardiovascular mayor en sujetos con alto riesgo vascular pero que no han padecido ninguna complicación. Otros estudios españoles como el CORDIOPREV, que ha incluido 1.002 pacientes que han sufrido un infarto de miocardio, está analizando también los efectos de la Dieta Mmediterránea sobre la prevención de nuevas complicaciones cardiovasculares (prevención secundaria) con resultados también muy positivos, incluso en personas que ya tienen enfermedad cardiaca. En otras palabras, se dispone de evidencias científicas de la máxima calidad a favor de los efectos saludables del aceite de oliva, que no han sido tenidas en cuenta en el Nutri-Score. Por último, en el momento actual, es tan importante la salud del planeta como la salud poblacional o individual, por lo que todas las recomendaciones dietéticas deberían también tener en cuenta la sostenibilidad de los alimentos que aconsejan, así como su lugar de origen y trazabilidad. El sector alimentario supone aproximadamente el 30% del consumo total de energía del mundo y un 22% del total de emisiones de gases de efecto invernadero. De ahí que se recomienden principalmente alimentos basados en una producción sostenible, donde son esenciales los productos vegetales, locales y frescos, con bajo impacto en el medio ambiente. Este aspecto tan relevante para nuestro futuro próximo tampoco es tenido en cuenta en el Nutri-Score. En resumen, necesitamos un etiquetado frontal que ayude realmente al consumidor en la elección de alimentos saludables, pero este etiquetado debería estar basado en estudios científicos que aporten el mayor grado de evidencia científica de sus características saludables, tenga en cuenta las raciones y frecuencia de consumo de los alimentos, se englobe dentro de un patrón dietético saludable (como la dieta mediterránea) y tenga en cuenta criterios de sostenibilidad y trazabilidad, de modo que también así quedarían reconocidas las denominaciones de origen de nuestros productos mediterráneos. En conclusión, etiquetado frontal sí, pero basado en razones científicas para atender mejor a los problemas nutricionales del mundo actual. * Ramón Estruch es coordinador del Estudio Predimed, Consultor Senior de Medicina Interna del Hospital Clínic, Profesor Asociado de la Universidad de Barcelona, Instituto de Investigación Biomédica August-Pi i Sunyer (IDIBAPS), CIBEROBN, ISCIII. 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