Los focos que azotan Ávila, Madrid y Toledo continúan activos, con labores de extinción que avanzan de forma lenta, especialmente en el flanco occidental de la Comunidad de Madrid y el entorno de Burgohondo . La magnitud de la crisis ha obligado a evacuar o confinar a cerca de 90.000 personas en 47 municipios. La actual temporada de incendios no solo destaca por su virulencia, sino por su alcance estadístico. Hasta este lunes, España acumulaba 172.396 hectáreas forestales calcinadas, una superficie casi seis veces mayor que en el mismo periodo de 2025 . Los grandes incendios forestales -aquellos que superan las 500 hectáreas- ya son 35, frente a los 11 registrados a estas alturas el año pasado. Según el Informe 2025 Cocampo sobre la Estructura de Fincas Rústicas en España , elaborado con datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), existen 2,32 millones de hectáreas de superficie agrícola abandonada y sin aprovechamiento Este dato es fundamental para entender la vulnerabilidad del paisaje, según las fuentes de Cocampo consultadas por THE OBJECTIVE . La falta de actividad agrícola y ganadera provoca que terrenos que antes servían de cortafuegos naturales -por su actividad de pastoreo, siega o cultivo- queden ahora cubiertos de vegetación espontánea . En este sentido, tal y como destacan los expertos a este diario, « arden proporcionalmente más propiedad pública que propiedad privada» . Además, desde 2016, España ha perdido 30.153 explotaciones activas (un 3,2% menos). A este ritmo, el campo pierde vida al mismo tiempo que gana superficie sin aprovechamiento productivo y combustible para momentos de fuego. Abandono de fincas Este proceso favorece la acumulación de biomasa, que actúa como un combustible de alta eficiencia cuando se desata el fuego . Aunque el abandono no es la causa directa del incendio, es un factor clave que facilita la continuidad de la vegetació n y, por ende, la propagación incontrolada de las llamas. El problema se agrava con el declive constante de la actividad agraria reiteran los agricultores. Cocampo y las principales asociaciones agrarias apuntan al relevo generacional como el epicentro del problema. El envejecimiento de la población general es más acuciante en zonas rurales. Más del 41% de los agricultores y ganaderos supera los 65 años. Además, en los últimos años, fundamentalmente tras la covid, muchas fincas pasan por herencia a propietarios urbanos con menor interés o capacidad para mantener la actividad agraria . Esto, unido a la falta de una gestión unificada, dificulta el pastoreo o el cultivo. El avance de la masa forestal es innegable, tal y como reconocen todos los expertos. Actualmente, España cuenta con 19,4 millones de hectáreas forestales, lo que equivale al 38,4% del territorio nacional. Así, mientras la vegetación natural recupera terreno, los mecanismos tradicionales de gestión del territorio -que mantenían espacios abiertos y discontinuos- desaparecen. Esta crisis ha desbordado los límites del sector primario para convertirse en un problema de seguridad nacional. El pasado viernes, el Gobierno declaró la emergencia de interés nacional en Madrid y Ávila para coordinar recursos de distintas administraciones. Agroseguro llama a la calma Mientras tanto, Agroseguro aún no tiene datos sobre la superficie afectada debido a la situación todavía compleja. Desde la Agrupación Española de Entidades Aseguradoras de los Seguros Agrarios Combinados recomiendan, por el momento, no priorizar el envío del parte de siniestro , instando a los agricultores a seguir estrictamente las directrices de las autoridades para salvaguardar su integridad física. Recuerdan, además, que no hay plazo. La comunicación oficial del siniestro al mediador correspondiente debe hacerse una vez que las autoridades permitan el acceso seguro a las fincas y se pueda evaluar el alcance de los daños con precisión. La entidad se ha comprometido, además, a coordinar las labores de peritaje y el abono de las compensaciones con la mayor celeridad posible para facilitar que los afectados puedan retomar las actividades necesarias en sus explotaciones cuanto antes. El seguro agrario ofrece cobertura frente a los incendios forestales en todo el sector, garantizando protección tanto a las producciones agrícolas y ganaderas como a las plantaciones y arbolado. Ante la situación actual, Agroseguro ha querido trasladar un mensaje de tranquilidad, subrayando que las pólizas actuales contemplan estos riesgos sin excepciones, independientemente del origen del fuego. La protección del seguro agrario abarca todos los daños sufridos , ya sea en la producción propiamente dicha o en la infraestructura de la explotación, incluyendo los casos de daños en viñas o el arbolado. Asimismo, en el sector del cereal, la cobertura se extiende a las pérdidas provocadas por la creación de cortafuegos preventivos, necesarios para contener el avance de las llamas. En el supuesto de que se confirme que el incendio ha sido provocado, la entidad activará los trámites pertinentes para que las aseguradoras puedan reclamar la responsabilidad al autor y recuperar así la indemnización abonada al productor.