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El sector agrario confía en que el cambio en EEUU permita la retirada de aranceles

12/11/2020
En: elperiodicoextremadura.com
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O accede con tus datos de Usuario El Periódico Extremadura: Email El Periódico Extremadura TRAS LA ELECCIÓN PRESIDENCIAL DE JOE BIDEN El sector agrario confía en que el cambio en EEUU permita la retirada de aranceles Desde el 2017, la exportación de alimentos y bebidas extremeñas al mercado estadounidense ha disminuido más de un 27%   El sector agrario confía en que el cambio en EEUU permita la retirada de aranceles - Eduardo Barajas 12-11-2020 El sector agroalimentario ve con optimismo la elección de Joe Biden en Estados Unidos ante la posibilidad de que este cambio en la presidencia pueda llevar a una retirada de los aranceles a productos procedentes de la Unión Europea. Desde octubre del 2019, artículos como la carne de cerdo, los quesos, el vino, el aceite de oliva, las aceitunas de mesa, o las conservas vegetales, soportan un tributo arancelario del 25% para acceder al mercado norteamericano. En el caso de la aceituna negra, desde noviembre del 2017 sufría un gravamen adicional, que ya había hecho desplomarse previamente las ventas en el mercado norteamericano. EEUU no es uno de los principales destinos de la exportación extremeña. Ni para el conjunto de los envíos, donde es el décimo país por volumen económico, ni para el caso particular de los alimentos y bebidas, donde ocupa el decimotercer puesto. No obstante, sí que es un mercado con un gran atractivo por su capacidad de consumo, y en el que el comercio exterior de la región había tenido una evolución muy positiva en los últimos años, multiplicándose por más de cuatro la facturación entre el 2009 y el 2019, hasta superar los 36,7 millones de euros el ejercicio pasado. Sin embargo, en lo referente a la alimentación esa buena marcha se frenó a partir del 2017. Entre enero y agosto de ese año se hicieron envíos dentro de este capítulo por importe de 8,3 millones de euros, un 27% más que los que se llevan acumulados el presente ejercicio y un 21,9% por encima de los del mismo periodo del 2019. «Nosotros estábamos trabajando con EEUU no en una proporción que fuera determinante para la viabilidad de la empresa, pero sí teníamos unas perspectivas de crecimiento importantes», indica Eufrasio Merino, gerente de Aceitunas Merino . Antes del arancel, que llegó a finales del 2017, esta empresa ubicada en la población cacereña de Moraleja enviaba al mercado estadounidense aceitunas deshuesadas o laminadas, que se empleaban como complemento en pizzas, ensaladas y platos preparados. En total, este destino suponía aproximadamente un 15% de su facturación anual (unos 2,6 millones en conjunto). «Todo lo que se hacía para Estados Unidos se dejó de hacer», resume. En el 2019 la empresa consiguió mantener el nivel de ventas «con muchos esfuerzos, precios más competitivos y achuchándose en otros mercados», hasta que la pandemia le ocasionó otro varapalo similar en la facturación. "Llevará su tiempo" Merino confía en que la relación comercial transatlántica mejore, pero es consciente de que no será una cuestión que cambie «de la noche a la mañana». «Hay esperanza e ilusión, pero esto va a llevar su tiempo. Es un buen paso para nosotros que no siga Trump, porque de lo contrario, lo que es seguro es que él no los hubiese quitado», concluye. Almazara As Pontis es una empresa con una clara vocación exportadora. Tres cuartas partes de su producción va a parar fuera de las fronteras españolas. EEUU no es uno de los destinos que representa mayor volumen de sus expediciones pero, con todo, concentra en torno a un 10% del valor. «Llevamos bastantes años trabajando allí con un par de importadores-distribuidores. Y precisamente la semana pasada sacamos otro palé para un nuevo cliente», señala Ángel Serrano, director de Exportación de esta almazara con sede en la localidad cacereña de Eljas, que comercializa fundamentalmente aceites gourmet con la etiqueta Vieiru. «Claro que han afectado los aranceles. Al final son un sobrecoste que obliga a reducir márgenes para repercutir ese incremento lo menos posible al consumidor» , esgrime, al tiempo que afirma que también el tamaño de los pedidos se ha visto mermado. «Hemos notado que, en vez de pedir tres o cuatro palés, pedían menos cantidad al ser el coste mayor», detalla. Sobre un posible cambio en la política comercial con Biden, apunta que «Ojalá que se eliminen los aranceles, pero todavía no hay nada seguro». También al sector quesero le han pasado factura las medidas proteccionistas. Quesos del Casar exporta a día de hoy su torta Gran Casar y su queso de cabra Viejo maestro a varios importadores en EEUU . «Si bien no es un volumen muy fuerte, para nosotros en estos momentos supone entrar en un mercado con un gran potencial de crecimiento hasta ahora copado por los quesos italianos, franceses y manchegos, a tenor de nuestras visitas a los principales 'retails' en Nueva York», precisa Ricardo Vivas, director comercial de esta firma casareña. En este mercado la empresa venderá este año alrededor de 1.200 kilogramos con una facturación de unos 18.000 euros, menos de la mitad que antes de la llegada de Trump. La penalización «supuso un aumento de los aranceles para el queso de hasta el 25% que dinamitó de un plumazo los pedidos llegando incluso a producirse anulaciones y un periodo de varios meses sin pedidos. El importador entendía que quesos como la torta tan especiales no tendrían cabida en el mercado americano si repercutían la subida del arancel», agrega Vivas. « Finalmente reconducimos la situación con un descuento de dos dígitos para poder al menos continuar enviando algo de queso» , apostilla. Tampoco los vinos se vieron libres de los impuestos. La región exportó caldos con destino a EEUU por valor de algo menos de setecientos mil euros entre enero y agosto. «En Extremadura el 90% del vino se exporta a granel, del que lógicamente EEUU no es nuestro país receptor. Y de vino embotellado el porcentaje que se envía es muy pequeño», aclara Jacinto Guerra, secretario técnico de la Asociación de Empresas Vinícolas de Extremadura (Asevex). Por este motivo, «no ha habido una incidencia grande» a causa de los aranceles. «Aún es pronto. Esperemos a ver qué pasa con la nueva administración, porque todavía no sabemos nada. Cuantas menos trabajas haya al mercado internacional, pues mejor, indudablemente», añade Guerra que, en cualquier caso, incide en que ahora mismo esta es para el sector vitivinícola una cuestión menor. «El problema del vino no es Trump, sino los millones de botellas que no vamos a vender este año porque no habrá cenas de Navidad y no se consume ni en bares ni en restaurantes», lamenta. 
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